Y su ritmo, cadencioso y circular, nos hipnotiza tanto como el desasosiego que producen las palabras que le acompañan. En este caso, esta rueda -esta rueca- no es la que desencadena el drama, es la acompañante, el objeto ante el que se escriben las palabras y que solo enmudece ante el más profundo de los recuerdos, aquel que precisa sólo del silencio.
| El fluir encantador de sus palabras, la caricia de sus manos, ¡Oh! ¡Y sus besos ardientes! |
Und seiner Rede Zauberfluß, Sein Händedruck, Und ach, sein Kuß! |
Y vuelve a girar la rueda, ralentizada al principio y acelerada ante un nuevo clímax que, finalmente, no resulta ser tal. Es un nuevo retorno al inicio, al ritmo pausado y cadencioso del hilar, al lamento y la desesperanza.
| Desapareció mi sosiego y me pesa el corazón, nunca conseguiré hallar la paz. |
Meine Ruh’ ist hin, Mein Herz ist schwer, Ich finde sie nimmer Und nimmermehr. |

Una romántica y dieciochesca ilustración de Margarita suspirando por su amor entre dudas, su rueca y con una rosa entre las manos. ¿Romanticismo o kitsch?
Estamos ante un nuevo pasaje del Fausto de Goethe completamente distinto al que musicaba Gustav Mahler hace unos días. Lo que allí era conclusión y esperanza -en la vida eterna, pero esperanza al fin y al cabo- aquí es duda y perdición. Una joven Margarita -Gretchen- se debate entre el amor y el olvido; debe olvidar pero ni quiere ni puede. Y su compañía, de rítmo tan monótono como obsesivo, es una rueca que gira y gira y gira. Estamos ante uno de los más conocidos y, a mi entender, uno de los más emocionantes lieder de Franz Schubert ; Gretchen am Spinnrade -Margarita en la rueca [D118]-.
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Renée Fleming y Christoph Eschenbach interpretan Gretchen am Spinnrade [D118] compuesta por Franz Schubert en 1814, cuando solo contaba con 17 años.
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De las diversas versiones de este hermosísimo lied que conozco -entre las que destacaría las de Elisabeth Schwarzkopf, Gundula Janowitz o Jessye Norman- me he decidido por la que, tal vez, sea la más emotiva; la interpretada por una pletórica Renée Fleming fantásticamente arropada por el piano de Christoph Eschenbach. Una genial interpretación para todo un clásico en un asombroso estado de gracia. Que ustedes lo disfruten.
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[...] de una aria ligera y dada al adorno y floritura vocal. El tema está entresacado -una vez más [+] [+]- del Fausto de Goethe; Margarita, el objeto de amor de Fausto encuentra las joyas que éste le ha [...]