“El hombre se devanece como una sombra” es el título de una hermosa e inquietante canción, subtitulada como “passacaglia della vita” compuesta por Stefano Landi (1587/1639). La pieza conjuga de un modo pasmoso ritmo y melodía de estilo claramente bailable y popular con un texto que destila sino existencialismo -ya que estamos en los inicios del barroco- sí un poderoso determinismo filosófico -tal vez fatalismo- ante la fugacidad de nuestra propia existencia.
| Oh, cómo te engañas si piensas que los años, no han de acabar, hay que morir. La vida es un sueño Parece tan dulce pero la alegría es breve, hay que morir. … |
O come t’inganni Se pensi che gli anni non hann’da finire, bisogna morire. E’ un sogno la vita Che par si gradita, è breve il gioire bisogna morire. … |
El texto, de autor anónimo, continúa desgranándose a lo largo de un total de 16 estrofas, cerrando todas y cada una de ellas con un rotundo “bisogna morire”. Por contra, la música y la voz nos trasladan al extremo opuesto del ánimo; el ritmo es ligero y sincopado -como corresponde a un pasacalles- y está deliciosamente marcado por el tañer de la guitarra barroca, el laúd y la tiorba.

Detalle de “Visión del Apocalipsis” -también llamado “Apertura del Quinto Sello”- de Domenikos Theotokopoulos, El Greco, (1541/1614). Otro drama existencial similar -la inevitable llegada del fin, en este caso el Juicio Final- convertido, esta vez, en deleite para la vista.
El elemento aglutinador de estas dos facetas tan opuestas es la melodía y, en este caso concreto, la maravillosa voz del tenor Marco Beasley, que es capaz de llevarnos desde el dramatismo del texto hasta la suavidad, no por ello falta de carácter, de la melodía. Para tal quehacer cuenta con la inestimable ayuda de Christina Pluhar -de quien ya habíamos hablado hace (demasiados) meses-, multi-instrumentista y directora musical de la obra, de la voz de apoyo de la soprano Johannette Zomer y del grupo L’Arpeggiata.
Esta pieza es la que abre y titula el álbum -recordémoslo, “Homo fugit velut umbra”- editado el año 2001 en el grandísimo sello alpha. Que ustedes lo disfruten.




Coincidimos plenamente. Muchas gracias por tu comentario.
Esta pieza me pareció exquisita cuando la descubrí gracias a un amigo. Es, como tu dice, un contrasentido de canción. Por un lado la letra no repite machaconamente que vamos a morir y por otro lado la melodía tiene otro ánimo, si bien es verdad, que tiene un no se qué insistente, insistente… Beasley es extraordinario, con una voz muy buena y sobre todo con una capacidad para comunicar única.
Un saludo