Vamos a preparar un sabroso y contundente -más de lo que a simple vista parece- postre invernal, con ese especial toque de sofisticación que nuestros vecinos del norte saben dar a una preparación y elaboración por otra parte bastante sencilla; Crêpes Suzette. Los crepes -o tortitas ligeras- son un alimento básico y característico de la región francesa de Bretaña [+] donde se pueden degustar a cualquier hora del día y cualquier día del año ya sea en su versión dulce -con azúcar en la masa- o salado -con sal y elaborados con harina de trigo sarraceno o alforfón- en función del relleno que elijamos -y puedo asegurar que hay mucho dónde elegir, desde el simple azúcar o mermelada hasta unas vieiras con crema normanda o unas alcachofas con daditos de panceta fresca, por ejemplo-.
Una escena rural de Bretaña pintada por Paul Gaugin hacia 1888; “La ronde des petites bretonnes” -El baile de la niñas bretonas-. El color y el folclorismo bretón fascinó al pintor hasta el punto de vivir en aquella región durante varios años agrupando en su entorno a un nutrido grupo de artistas que serían conocidos como “l’École de Pont-Aven”.
La versión que vamos a preparar es, quizá, la más académica y conocida de las variantes dulces de los crêpes y, en esta ocasión, se acompañan de zumo y ralladura de naranja y un poco de licor. Para la elaboración de la masa vamos a necesitar 250 gramos de harina tamizada, 75 cl. de leche, 6 huevos, 30 gramos de azúcar, 2 cucharadas de Gran Marnier [+] -un licor a base de cognac y naranja-, 100 gramos de mantequilla fundida y una pizca de sal. Para la salsa necesitaremos 150 gramos de mantequilla, 2 naranjas, 150 gramos de azúcar y 10 cl. de Gran Marnier.
Manos a la masa. Lo primero es mezclar -a ser posible en un robot de cocina- la harina, el azúcar y las dos cucharadas del licor hasta obtener una masa compacta y a continuación ir añadiendo la leche lentamente y sin dejar de mezclar. Por último incorporamos la mantequilla fundida y dejamos reposar la masa durante al menos una hora -la masa ha de quedar fluida pero espesa-.
Para preparar los crepes necesitaremos una amplia sartén antiadherente -salvo que dispongamos de una crepera-. En ella derretiremos a fuego medio una nuez de mantequilla y con la ayuda de un cazo iremos vertiendo poco a poco la masa que dejaremos hacer hasta que tenga un bonito color dorado para, a continuación, darle la vuelta. En el momento de retirarlos de la sartén los doblaremos en cuatro. Repetimos la operación hasta acabar con la masa e iremos reservando los crepes ya hechos al calor -lo ideal es al baño maría cubiertos con papel de plata-.
Un Crêpe Suzette emplatado. Una buena alternativa -y también un extra opcional para los más golosos- es espolvorearlos en el plato con azúcar glass.
En un cazo aparte preparamos la salsa. Para ello fundimos la mantequilla y le incorporamos el azúcar, el zumo de las naranjas -junto con unas ralladuras- y la mitad del Gran Marnier -el resto lo calentaremos con mucho cuidado en otra cazuela para flambear los crepes-.
A la mesa. Colocamos los crepes en una fuente o plato templado y los cubrimos con la salsa bien caliente. Añadimos el licor precalentado, flambeamos la preparación y a disfrutar. Bon Appétit!


