Hoy vamos preparar una receta rápida, sencilla y llena de aromas exóticos; Pollo al curry con leche de coco. El curry es, en realidad, una mezcla de especias cuya composición varía tanto como versiones de él se elaboran a lo largo de todo el mundo. Los ingredientes básicos de la mezcla suelen ser la cúrcuma, la guindilla, el comino, el jengibre, el cardamomo, etc. Para nosotros, lo habitual es adquirir la mezcla ya preparada, si bien existen distintas mezclas -y, por lo tanto sabores resultantes- en función de los fabricantes, sus ingredientes y proporciones.
Una fantástica miniatura de Sahibdin -siglo XVII- que representa “La batalla de Lanka” que, según el Ramaiana, enfrentó a un ejército de rákshasas -demonios- contra un ejército de monos dirigidos por el dios Rama y el rey mono Sugriva. Una buena dosis de mitología y exotismo para abordar convenientemente la preparación de nuestra receta.
Así pues, mi recomendación personal es bien elaborar una salsa de curry casera -a base de cúrcuma, cardamomo, comino, guindilla, nuez moscada, pimienta y gengibre combinados con otras especies que nos gusten- o bien probar los preparados de diversos fabricantes hasta encontrar uno que nos satisfaga -personalmente me gustan y no son difíciles de encontrar los de Sharwood’s [+]-.
Para preparar nuestro pollo al curry con leche de coco vamos a necesitar 4 pechugas o muslos de pollo -los segundos siempre resultan más sabrosos-, 400 ml. de leche de coco, 3 cucharadas soperas de curry en polvo, 3 chalotas, un puñado de almendras fileteadas, otro puñado de pasas de Corinto, un par de dientes de ajo, un buen trozo de jengibre, la corteza de una lima y unas 5 cucharadas de salsa Nuöc Màm -salsa vietnamita de pescado- y otras tantas de aceite de oliva. Para el acompañamiento es conveniente preparar un arroz blanco y seco perfumado con ajo y laurel y un poco Chutney de mango -que también podemos preparar o conseguir en tiendas especializadas-.
La base del plato justo antes de incorporar la leche de coco; el pollo, las chalotas, los ajos y las almendras absorbiendo el aroma del curry “Medium”. Y aún faltan por incorporar toda una increíble coleccion de aromas.
Manos a la obra. Para preparar el arroz blanco ponemos un poco de aceite en una cazuela pequeña y dejamos dorar en él un par de dientes de ajo laminados. En cuanto tomen color añadimos el arroz y lo salteamos hasta que los granos se vuelvan transparentes. En ese momento añadimos el doble de volumen de agua que el de arroz empleado, un par de hojas de laurel y un poco de sal. En cuanto empiece a hervir -y ya sin removerlo- bajamos el fuego y dejamos hacer durante unos 20 minutos -o hasta que el agua se evapore por completo-. Reservamos tapado.
Mientras, trocemos el pollo en tiras si son pechugas o separamos las piezas si son muslos. En un wok -o en una sartén amplia- calentamos el aceite e incorporamos los trozos de pollo junto con las chalotas, los dientes de ajo aplastados, las almendras y el curry. Salteamos rápidamente y añadimos la leche de coco, la salsa Nuöc-Màm y el jengibre y la corteza de la lima rallados. Dejamos hervir el conjunto durante unos 10 minutos y, en el último momento, incorporamos las pasas.
El plato listo para ser degustado combina la base oriental, profunda y levemente picante del curry con la cremosidad de leche de coco, el crujiente de las almendras, el dulzor de las pasa y el punto de acidez del jengibre y la lima. Todo un festín para el paladar.
Emplatamos en caliente junto con un par de cucharadas del arroz blanco y un poco del Chutney de mango. Para acompañar este aromático plato recomiendo un vino rosado floral bien fresco. Y esto es todo. Bon Appétit!



