El título de esta entrada bien podría ser ¿Qué hace un músico como tú en un garito como este?. Y esta pregunta la podríamos dirigir tanto al autor como a su obra. La respuesta la habríamos de dibujar en un plano múltiple de distancias, colores y sonidos. Nacer en 1868 en los Estados Unidos, ser negro y de humilde cuna parecen ser una mala elección cuando uno desea dedicarse a la música europea occidental -la música clásica-. Desgraciadamente así fue y quien pudo haber sido un importante e innovador músico del “fin de siècle”, hubo conformarse con la efímera gloria de sus éxitos para piano en bares, burdeles, teatros, fiestas y poco más.
Scott Joplin fue durante casi toda su vida, como el personaje de la fotografía, profesor de piano. La imagen está tomada entre 1899-1900 y pertenece a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
Scott Joplin -1868/1917-, el personaje de quien estamos hablando, vivió toda su vida pegado al piano pero soñando con la gran música. Compuso piezas de una belleza tan conmovedora como tierna, tan aparentemente alegres como delicadamente íntimas. En los albores del siglo XX y en plena eclosión de las vanguardias, un compositor e interprete negro podía intentar ir más allá, pero nunca llegaría; es lo que ocurre cuando se intenta caminar por delante del tiempo que se nos ha asignado.
Su legado musical es tan breve como delicioso; algo más de una cincuentena de valses, marchas, rags -ragtime [+]- y baladas, un ballet -”Ragtime Dance”- y una ópera -”Treemonisha”- que habría de esperar hasta 1975 para ser estrenada. En una nueva ironía del destino su gran éxito llegó de la mano del cine gracias a la inclusión de su archiconocido rag “The Entretainer” en la banda sonora de la película de 1973 “El golpe” -también reconocible como la sempiterna sintonía de un conocido desodorante masculino-.
El ragtime “Heliotrope Bouquet” compuesto por Scott Joplin en 1907 en colaboración con el pianista Louis Chauvin. Definido por el editor musical de Joplin como “la audible poesía del movimiento”. Versión interpretada por el pianista Richard Zimmerman en su colección de la obra completa de piano, grabada en 1993.
Afortunadamente, el éxito de dicha banda sonora ha reabierto el interés por el autor y su obra. Y gracias a ello podemos disfrutar de los ritmos y melodías creados por alguien que soñaba con la música culta y que acabó sentando las primeras bases de los sonidos populares del siglo XX; el Jazz, el Swing, el Rhythm and Blues y el Rock and Roll. Un curioso legado para un compositor en un lugar y un tiempo equivocados. Que ustedes lo disfruten..


